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Lesbianas y extraterrestres

Cada vez conozco más chicas que pierden la esperanza de encontrar una mujer que no esté loca, que no tenga carga y mucho menos tara. A medida que pasa el tiempo y salimos de más relaciones, terminamos generando una lista de requisitos que hacen que el listón suba más que la prima de riesgo. Yo hoy me pongo en modo telepredicador y traigo unas palabras de esperanza para que no tiréis la toalla: traigo la teoría de los extraterrestres.

Seguro que muchas veces a lo largo de vuestra vida os habrán preguntado si creéis que hay vida fuera de la tierra. Con vida no me refiero a encontrar agua en Marte, si no a otros seres inteligentes en algún pequeño planeta de alguna remota galaxia. Ante esa pregunta, vosotras podéis responder lo que os de la gana, pero siempre puede argumentarse lo siguiente: si existo yo y el universo no tiene fin ¿por qué no van a existir los extraterrestres?

Pues bien, si aplicamos estos términos a las bolleras, sería una cosa así:

Si yo soy normal y no tengo carga ni tara, ¿por qué no va a existir otra como yo?

La teoría de los extraterrestres aplicada a bolleras, puede ser útil en cualquier situación:

Si yo que soy normal he venido hasta Pinto a la Two Fast Too Furious, seguro que otra bollera normal está aquí, sintiéndose tan fuera de lugar como yo.

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La bollifiesta o macro fiesta bollera

Cuando eres lesbiana, vives en Madrid y rondas los 20 años, hay un evento anual que no te puedes perder: el NST. Es una congregación de 3000 lesbianas en Pinto, donde Cristo perdió la zapatilla, a la que vas con muchas ganas y vuelves repitiéndote que jamás volverás (hasta el año siguiente, que vuelves a ir, claro).

La primera vez que vas es bastante impresionante, al menos si no estás acostumbrada a este tipo de fiestas tan grandes. El parking está a rebosar de coches tuneados con los maleteros abiertos y la música a toda leche, de ahí que entre mis amigas llamemos a la fiesta “La 2 fast, 2 furious“. La media de edad ronda los 17, o esa es la impresión que me da a mi, que me acerco, peligrosamente, a los 30. Viendo el panorama, las ganas de fiesta se van apagando, pero ya es demasiado tarde para largarse y no hay medio de transporte que te lleve de vuelta a casa.

No te queda otra: te acercas a uno de los coches porque, casualmente, una de tus amigas conoce gente por allí y te das al alcohol como una posesa, a ver si cambia la perspectiva de la noche. Mientras tanto, te cagas en la puta madre de la persona que te dijo que el año pasado “la NST estaba petada de pibones”.

Dentro la cosa no mejora. No conoces a ninguno de los famosos de Fama y OT que actúan, te has encontrado con varias de tus ex, y cuando intentas hacer la fuga de Logan hacia el baño para no hablar con ellas, te encuentras con que no puedes entrar porque un par de bolleras están follando a lo porno (hablando mal y pronto) dentro del WC y ahí no hay dios que entre.

Al final, te abres paso a ciegas entre niebla artificial y bolleras descamisadas, subidas en plataformas, para decir a tus amigas que te vas al coche a dormir.

Eso sí, el año que viene repito.